sociedad patrimonial

Qué es una sociedad patrimonial

La sociedad patrimonial es aquella cuya principal actividad radica en gestionar bienes. Por tanto, son sociedades que no realizan actividades económicas.

Generalmente se emplean para gestionar un holding o un conjunto patrimonial de cierta entidad. Pero esto ha supuesto cierta perspicacia por parte de la AEAT, ya que hay quien utiliza las sociedades patrimoniales con fines de elusión fiscal.

Analicemos qué es exactamente una sociedad patrimonial, cuáles son sus objetivos y cómo está regulada en el ordenamiento jurídico español.

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Naturaleza de la sociedad patrimonial

La sociedad patrimonial está definida en el artículo 5.2 de la Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades. Su característica principal es que no desarrolla actividades económicas.

Para ello es necesario que más de la mitad de su activo:

  • Esté constituido por valores.
  • O no esté afecto a actividades económicas.

A la hora de calcular esta mitad del patrimonio hay que estar a lo que se deduzca de la media de los balances trimestrales del ejercicio. En caso de tratarse de un holding o grupo de empresas (art. 42 del Código de Comercio) serán las cuentas consolidadas las que se tengan en cuenta.

Además, no computan como valores:

  • Aquellos que se tengan por obligación legal o reglamentaria.
  • Los derivados de relaciones contractuales establecidas como consecuencia del desarrollo de actividades económicas.
  • Aquellos que posean las sociedades de valores a consecuencia de su actividad.
  • Los que otorguen un mínimo del 5 % del capital de una entidad y se mantengan durante el plazo de 1 año para dirigir y gestionar la participación, siempre que la sociedad participada no sea una entidad patrimonial.

En definitiva, la Ley trata de garantizar que el patrimonio de la sociedad, para que esta se considere patrimonial, no sostenga la actividad económica. De lo contrario nos encontraríamos ante cualquier otro tipo de sociedad.

Qué es la actividad económica

Nuestro ordenamiento jurídico entiende la actividad económica como la ordenación por cuenta propia de medios de producción y/o recursos humanos para intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.

Siempre que se considere que esta es la finalidad de la sociedad (por tener más de la mitad de su patrimonio afecto a ella) no se podrá categorizar como patrimonial.

Por qué fundar una sociedad patrimonial

Generalmente, las sociedades patrimoniales se fundan para gestionar patrimonios. Para ello se les atribuye un lote de propiedades inmobiliarias o de valores, que quedan de este modo centralizadas.

Las ventajas de operar de este modo son:

  • Las operaciones de gestión quedan gravadas por el Impuesto de Sociedades y no por el IRPF. De este modo el tipo general aplicable será del 25 %, lo que puede suponer un ahorro fiscal, ya que el IRPF puede llegar a tributar al 45 %.
  • Los inmuebles productivos no quedan gravados, mientras que un particular tendría que someterlos al IRPF declarándolos en su renta.
  • En algunas ocasiones se puede desgravar el IVA en la adquisición de vivienda (aunque habría que vincularla al patrimonio productivo de la sociedad), lo que no puede hacer un particular.
  • El patrimonio queda integrado en la sociedad, lo que facilita el proceso sucesorio y evita que la responsabilidad del propietario se extienda a la cartera de inmuebles o valores. Es decir, si el propietario es un profesional e incurre en responsabilidad sus acreedores no podrán, en principio, perseguir el patrimonio de la sociedad.

¿Son las sociedades patrimoniales la panacea?

Como se ha visto, los efectos de las sociedades patrimoniales son principalmente fiscales. Es decir, estas sociedades no son propiamente empresas. Esto implica que sus ventajas dependerán del volumen patrimonial del titular.

Por tanto, una sociedad patrimonial puede no presentar beneficios para los pequeños o medianos patrimonios. En este sentido hay que recordar que los particulares podrían beneficiarse de ciertos incentivos fiscales que no resultan aplicables a las entidades patrimoniales debido a su carácter societario.

Además, no se debe olvidar que la constitución de una sociedad representa unos costes, tanto económicos como temporales. Costes a los cuales hay que añadir la mayor complejidad en la gestión. Así, la administración de inmuebles propios no requiere la llevanza de contabilidad alguna, cosa que sí ocurre al gestionar una sociedad.

Por último, las sociedades patrimoniales están en el punto de mira de Hacienda, que trata de evitar su utilización con fines de evasión fiscal.

En definitiva, la sociedad patrimonial no siempre es la mejor forma de gestionar un patrimonio. Esto implica que antes de constituir este tipo de sociedades conviene estudiar el caso concreto, para determinar si van a suponer un ahorro fiscal o todo lo contrario.

¿Cómo se constituyen estas sociedades?

Las sociedades patrimoniales no tienen un proceso de constitución propio. Basta con constituir cualquier tipo de sociedad y dejar más de la mitad de su capital social sin adscripción a actividad económica.

Es decir, la calificación de “sociedad patrimonial” no es de tipo mercantil, sino de tipo tributario. Lo que implica que cualquier empresa queda automáticamente convertida en sociedad patrimonial desde el momento en que más de la mitad de su patrimonio deviene improductivo.

Por supuesto, esta configuración obliga al titular de la sociedad a prestar especial atención a los balances de la entidad. Y ello porque, desde el momento en que este equilibrio entre patrimonio productivo e improductivo se rompiera, la empresa perdería su carácter de sociedad patrimonial sometiéndose de nuevo al régimen general.

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